Webs para despachos de abogados
Quien busca un abogado suele estar preocupado y no sabe si lo suyo tiene solución ni cuánto le costará averiguarlo. La web de un despacho tiene que bajar esa barrera: explicar con palabras normales qué casos lleváis, cómo cobráis y qué pasa en la primera consulta.
Lo que frena la primera consulta
No sabe si tiene caso
Y le da reparo llamar para que le digan que no. Unas preguntas sencillas antes de contactar le ayudan a decidir, y a ti te llegan los casos ya contados.
Teme la factura
No hace falta publicar tarifas. Basta con explicar cómo se cobra en cada área (un fijo, por fases, una parte del resultado) y si la primera consulta se paga.
No entiende la jerga
«Nulidad de cláusula suelo» no es lo que escribe en Google. Escribe «me cobraron de más en la hipoteca». La web tiene que hablar como él.
La pieza clave: «¿Tengo caso?»
Unas pocas preguntas, distintas en cada área: en un divorcio, si hay hijos o acuerdo; en una negligencia médica, cuándo pasó y qué consecuencias tuvo; en una cláusula bancaria, el tipo de préstamo y las fechas. Según las respuestas, la web explica qué opciones suele haber, cuánto costaría y si todavía se está a tiempo.
El resultado sale en forma de escrito, con un aviso claro: es una orientación, no un consejo legal. Si quiere, lo envía al despacho, y la primera conversación empieza con el caso ya contado.
Qué lleva la web
- Una página por área
- Divorcios, herencias, laboral o lo que llevéis: cada área con sus casos típicos y su forma de trabajar.
- Honorarios explicados
- Cómo se cobra en cada área, sin tener que publicar tarifas.
- El despacho y las personas
- Quién lleva cada área, con su número de colegiado.
- Contacto discreto
- Un formulario con lo justo y una política de privacidad clara: lo que cuenta un cliente es confidencial.
Además, lo que llevan todas nuestras webs: diseño a medida, adaptada al móvil, SEO, ficha de Google revisada y páginas legales. Está todo en el método.
Preguntas de despachos
¿Puede un despacho anunciarse así?
Sí, dentro de lo que permiten las normas deontológicas de la abogacía: información veraz, sin prometer resultados ni contar casos sin permiso. Los textos se escriben con esas reglas presentes.
¿«¿Tengo caso?» no es dar consejo legal?
No. Orienta sobre las opciones habituales y lo dice en cada resultado. El consejo lo das tú, cuando ves el caso.
Somos dos abogados. ¿Necesitamos tantas páginas?
No: tantas como áreas llevéis de verdad. Una web pequeña y concreta transmite más confianza que una que dice hacerlo todo.
Más preguntas, sobre plazos, cuotas y qué es tuyo, en preguntas frecuentes. Otros sectores: reformas, mudanzas, placas solares, clínicas estéticas, inmobiliarias, restaurantes.